Emotimagine Lab en I love Google´s Robot. El velcro.


Tarde de viernes. La actualidad política y económica de mal en peor. Necesitamos imaginación sana, valores positivos, nuevas ideas y regenerarnos. Los Homo sapiens solemos fagocitarnos periódica y cíclicamente en un impulso atávico generacional. Necesitamos nuevas ideas, nuevos impulsos y sobre todo IMAGINACIÓN. Como se dijo en el Mayo del 68, “La imaginación al poder”.

Emotimagine Lab” es un término que acabo de inventarme, no lo he encontrado en Google como tal, y quiere referirse a la sana actividad de imaginar con emoción o de emocionarse imaginando. Un laboratorio de imaginación emocionante, de emoción imaginativa, un brainstoming o tormenta de imaginación. ¿Para qué?

En primer lugar para pasarlo bien. Cualquier actividad que no reporta una satisfacción a quien la ejercita se convierte en una obligación pesada y prescindible.

En segundo lugar para crear utilizando el hemisferio derecho del cerebro que tan desconectado lo tenemos. Aunque suene pedante y demasiado ampuloso el término, insisto, para crear. Crear nuevas ideas, nuevos caminos, nuevos conceptos, nuevas posibilidades dentro del mundo del marketing en general.

En tercer lugar para compartir. Compartir aquellas ideas imaginativas y emocionantes que vaya recopilando en la Aldea Global.

Y sin más preámbulos y como portada de oro para Emotimagine Lab, un ejemplo de Emotimagine perfecto:

El Velcro.

Algo tan cotidiano como el Velcro que está presente en el calzado, bolsas, prendas de vestir, etc, de millones de personas en todo el mundo es un Emotimagine perfecto.

La Emoción surgió cuando el ingeniero suizo George de Mestral en 1941 cuando regresaba de pasear a su perro por el campo se cayó en la cuenta, emocionado sin duda, de lo que muchas veces había hecho antes sólo que en este caso con el hemisferio derecho de su cerebro. No se limitó a ver si no que imaginó tras una emoción. Los frutos de algunos cardos como el Arctium bardana (Arctium lappa y Arctium minus) se quitaban con mucha dificultad del pelo de su perro y de sus calcetines, lo que nos ha pasado alguna vez a nosotros.

La Imaginación surgió cuando  se le ocurrió pensar en la utilidad de ese problema en la vida real y se puso a investigar ya con la razón y el hemisferio izquierdo en marcha. Inventó el revolucionario Velcro con lo que pasó a la Historia y solucionó un problema cotidiano de las personas. Tras comprobar la existencia de un gancho en el final de sus púas o espinas se puso manos a la obra e inventó un sistema de cierre con dos cintas: el velcro.

¿Cabe mayor emoción?

Carlos Arauz

Acerca de arauzcarlos

Licenciado en Derecho. Director de Seguridad. Master en Prevención de Riesgos Laborales. Community Manager. Carlos Arauz en Google
Esta entrada fue publicada en Inside Google y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s